Contra viento y marea… (Heidy Illanes)

Si pudiera definir el trabajo de que se realizó  en la comuna de Peñalolén para festejar a 120 niños y niñas en su día, esa, sería la frase para definir el día que se nos venía por delante.

El desafío consistía en celebrar  el día del niño en  un sector de la comuna de Peñalolén,  la Villa Galvarino, un lugar muy precario y vulnerable donde conviven   la droga  y  la pobreza. Los niños también son parte importante de este sector, estos pululan por la villa viviendo realidades muy difíciles, teniendo que enfrentar desde pequeños la  falta de algún miembro de su familia por causas derivadas de la droga o de la delincuencia.

Pero en la villa Galvarino no todo es tristeza, de esa realidad  que nos parece a ratos tan  dura y difícil, surgen personas que se esfuerzan y  que se las rebuscan para darles a  sus hijos un mejor  futuro.

El  día definido para la actividad  fue el  sábado 8 de agosto por la tarde, pronósticos de vientos y lluvia intensos amenazaban con apagarnos  la fe y con ello la esperanza de varios chicos ilusionados con ese día especial.

Estábamos algo indecisos, pues corríamos el riesgo  de que la lluvia anegara el lugar,  mojara los equipos y por sobre todo las bajas temperaturas  impidieran que los niños  asistieran al show .Es un momento difícil el tener que tomar decisiones cuando nos vemos enfrentados a un panorama tan incierto, mantener la Fe y la  esperanza aún más, pero  si sentíamos que no debíamos bajar la guardia a pesar de todo las dificultades que se nos venían por delante.

No  queríamos defraudar a esos pequeños en su Día, así es que nos armamos de valor en medio de la adversidad y comenzamos a montar el Show pese a todo pronóstico, fue tal nuestra alegría  y sorpresa al ver como el tiempo fue cambiando de un día frio y lluvioso, a un día despejado y tibio, que casi no lo podíamos creer.

Nos lanzamos a la acción, un salto a la nada, creyendo como niños, pero esperanzados de que Dios una vez más y como tantas veces nos socorrería, y así fue. Se juntaron almas, intensiones o quizás solo el deseo de colaborar. El cielo se abrió para nosotros, el día resplandeció y el amor y la unidad brotaron de corazones que expectantes veían como en medio de lo adverso Dios se hacía presente.

Fue un día maravilloso, ningún niño se quedó sin un presente, sin  una sonrisa, sin una caricia de amor, brotaron de cuatro panes y dos peces los recursos necesarios y nada  nos faltó.

Bueno, ese día aprendimos una lección, nadie dijo  que sería fácil, pero en cambio ganamos  en Fe, en esperanza y en amor

Ese día fuimos un solo corazón, una sola voz…Fuimos uno contra viento y marea

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